jueves, 5 de febrero de 2026

Corrupt Fucking System

 El último rugido contra el sistema



Hace apenas un mes, estuvimos a punto de que la página fuera baneada. ¿La razón? Algunas acciones que hicimos sin esperar que llegamos a tener consecuencias.

Seguir la lógica del algoritmo de Facebook no es nada sencillo. A veces permite imágenes realmente turbias —incluso las vuelve virales — y, en otras ocasiones, castiga contenido mucho más inofensivo. En unas ocasiones permite hablar de los temas sensibles, como religión, y en otras por unas simples palabras nos llega un strike.

En el pasado ya hemos recibido strikes de Meta sin ninguna obvia razón. Arte que publicábamos estaba marcado como “imágenes de carácter sexual”, cuando en muchas ocasiones Facebook no borra imágenes realmente explícitas, respondiendo que no van en contra de las reglas. 

Fue difícil hablar sobre las bandas de Black Metal, porque un par de veces nos penalizaron por “mensajes de odio” hacia una religión.

No pudimos subir reseña del último álbum de Shining, ya que fue imposible publicarla sin censurar la portada, la acción que mata todo el propósito de reseñar algo.

A esto se suma la burocracia de Meta, que vuelve casi imposible apelar las decisiones de un sistema completamente automatizado.

En esta ocasión, el motivo del castigo — que se extendió por casi un mes — fue simplemente el arte del último álbum de una banda clásica. El algoritmo de Meta marcó las nalgas en un dibujo como contenido explícito. Esto casi fue la última gota para nosotros, ya bastante agotados por varias razones, y la necesidad de pelear eternamente en contra de un algoritmo sin reglas claras nos dejó sin motivación.

Pero aquí estamos, con la nueva estrategia, dándole aún otro chance a este proyecto.

Hablando del álbum que casi lleva Portazo a la quiebra.

En 2013, Doom lanzó Corrupt Fucking System en plena víspera navideña, casi como una bofetada directa para recordarnos —desde la trinchera— que las fiestas de fin de año no son más que consumismo desmedido al servicio de una maquinaria que nos devora, donde no somos más que carne.
Son 34 minutos de crust punk del bueno: tupa-tupa descontrolado que nunca se vuelve monótono y que, en vivo, solo puede desembocar en el frenesí absoluto del moshpit.

Para reforzar unas letras cargadas de crítica social, Doom apuesta por estructuras simples y directas, una decisión que fija con claridad su postura y le da una identidad muy marcada a este trabajo.
Es cierto que puede verse como un disco lineal, sin grandes riesgos ni giros inesperados, firmado por una banda que carga con el peso de su propia leyenda. Aun así, Doom demuestra que sigue sabiendo hacer las cosas bien y que no necesita reinventarse para ser contundente.

Aunque la banda se ha mantenido activa durante los últimos 12 años sin publicar nuevo material, Corrupt Fucking System funciona, hasta ahora, como el cierre de 25 años de trayectoria: una historia que no ha dejado indiferente a nadie y que se ha ganado su lugar por derecho propio.




1 comentario:

  1. De las bandas de cajón que siempre es grato volver a escuchar y un álbum imperdible. Un abrazo hermanos, el Portazo tomo pausa, pero no sé detiene.

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